Es un sistema revolucionario que ha demostrado que hace crecer el pelo como nunca antes se ha visto. Es tan bueno que se le considera el método más avanzado para detener la caída, ya que hace que nazcan nuevos folículos pilosos y que crezca el cabello. La tecnología de Power Grow Comb permite aplicar los principios de dos de las formas de tratamiento médico más sofisticadas: la Low Level Laser Therapy y la LED Therapy. Por un lado, el dispositivo irradia un láser frío que se extiende por toda la superficie del peine para penetrar de manera integral en el cuero cabelludo. Por otro lado, sus 36 estimuladores LED de 660 nm de longitud de onda actúan sobre el cuero cabelludo estimulándolo y masajeándolo. Esta combinación de tecnologías permite el incremento de la circulación sanguínea hacia los folículos capilares, ayudando al crecimiento de cabello más fuerte, saludable y voluminoso. Es sabido que las células requieren de la presencia de luz para desarrollarse y llevar a cabo sus funciones correctamente. Las células de los folículos capilares no son la excepción. La fototerapia láser aprovecha la energía que emiten las luces láser para brindar nutrientes y vitaminas al cabello, favoreciendo así su regeneración. Aunque en un principio era imposible acceder a los beneficios de este tratamiento fuera de las clínicas especializadas, en la actualidad la fototerapia se ha popularizado y sus principios pueden hallarse en dispositivos portátiles y fáciles de adquirir como Power Grow Comb. Sólo debe cargar las baterías del dispositivo y elegir la función más adecuada a su caso particular, para luego masajearse el cabello durante 15 minutos. Este proceso debe repetirse con una frecuencia semanal. Entre siete y deiz semanas después, notará cambios en el color, la textura y el volumen de su cabello. ¿Qué es Power Grow Comb? Es un peine dotado de tecnología láser, que a través de haces lumínicos estimula el cuero cabelludo y de esa manera contrarresta los efectos de la caída del cabello. ¿Cuándo es momento de empezar a usarlo? Se recomienda actuar apenas se notan los primeros signos del avance de la calvicie: cabello más fino, más quebradizo, menos resistente. Mientras antes se inicie el tratamiento, mayor será su efectividad. ¿Con qué frecuencia debería utilizar Power Grow Comb? Se recomienda utilizarlo durante quince minutos tres veces por semana. Adoptar una frecuencia o un tiempo de uso mayor no garantizará mejores resultados, e incluso puede ser contraproducente. ¿Cuándo empiezo a ver resultados? Casi la mitad de los usuarios nota los primeros cambios entre las siete y las diez semanas posteriores al inicio del tratamiento. En el resto de los casos, se debe esperar entre 10 y 14 semanas o cuando el cuadro es especialmente grave, quince semanas o más. ¿Durante cuánto tiempo debiera estar bajo tratamiento? Hay que evitar abandonar el tratamiento apenas se empiezan a notar cambios. Por el contario, el uso de Power Grow Comb debe ser continuado y adoptarse como una actividad periódica (de la misma manera que lo es, por ejemplo, el cepillarse los dientes). Discontinuar el tratamiento hará que dejen de producirse cambios beneficiosos y muy probablemente hará que se pierdan los resultados ya obtenidos. ¿Es seguro el tratamiento? Power Grow Comb es un dispositivo libre de cualquier riesgo y cumple con todas las reglamentaciones internacionales que regulan el uso de láseres. La potencia de su haz de luz es moderada y su frecuencia no es lo suficientemente alta como para causar daños a la vista. Tampoco representa daño alguno para el cabello. Por otro lado, no existe ningún riesgo para aquellas personas que se hayan sometido previamente a un transplante capilar; de hecho, el uso de Power Grow Comb ayuda a disminuir el tiempo de recuperación y revitaliza el cabello implantado. Sin embargo, se aconseja que aquellos pacientes que tengan menos de 18 años consulten a su médico antes de iniciar un tratamiento con peine láser. ¿Quiénes pueden utilizar Power Grow Comb? Pueden utilizarlo hombres y mujeres de cualquier edad (aunque se recomienda hacer una consulta médica previa a quienes tengan menos de 18 años). En cualquier caso, su efectividad no dependerá de la edad ni del sexo, sino del nivel de gravedad del problema al momento de iniciar el tratamiento.